© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
estómago urbano
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
Una CRRU – central de recogida de residuos sólidos urbanos – es un gran estómago urbano: aspira los residuos desde el punto donde se originan, los deglute, separa y compacta para evacuar a través de camiones a los diferentes puntos de tratamiento, reutilización y reciclaje.
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
Aspirar y compactar son las funciones específicas de la central. Un gran succionador logra introducir los residuos en la central, a través de un conducto, que funciona como una gran intestino urbano. Las compactadoras empaquetan los diferentes residuos clasificados en formatos geométricos de volumen minimizado.
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
También funciona como cómo un gran clasificador de residuos, posibilitando los diferentes tipos de tratamiento y reciclaje.
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
La central cobija gigantescos artefactos mecánicos – turbinas, decantadores, compactadoras, filtros,...-, todos ellos ensartados por el mismo conducto –vial del residuo: tubo subterráneo de conexión con cada hogar: esfínter del barrio -
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
Del mismo modo que en el símil bio-lógico – un estómago, unos intestinos y un esfínter – se conforman mediante una geometría deudora de su íntimo funcionamiento y de las exigencias del “flujo”, la CRRU también obedece a las propias exigencias funcionales radicales derivadas del flujo y su mecánica. En este sentido, el formato que adopta la central, es consecuencia de su función mecánica y de los condicionantes volumétricos y direccionales tanto de la maquinaria como de los flujos que encierra. La geometría adopta la función de envolvente que calca los órganos y los movimientos internos. El contenedor también se distorsiona para poder digerir la basura, al igual que los hacen los intestinos.
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
arquitectura bio-morfica
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
Una CRRU es un edificio limpio: es una edificación capaz de convivir con el resto de usos de una ciudad: no es un edificio que haya que esconder: sin embargo la mayoría de ellos resultan edificios fabriles, industriales, “ciegos”, insensibles al entorno,... En este sentido se ha querido dotar a esta central de ciertos rasgos bio-mórficos, capaces de acentuar su personalidad para la convivencia: es un edificio que mira y huele: posee nariz y ojo.
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
Su propio funcionamiento interno – sin embargo- exige un edificio de tripas ruidosas: para ello es necesario generar un edificio con diferentes caparazones y capas de protección acústica: para ello se genera un edificio con escamas. Un recubrimiento reconocible y dotado de una escala capaz de asemejarse mediante algún tipo de mimesis –quizás conceptual- a las peculiaridades del lugar y de la “cultura” que debe generar: cultura ecológica, una “cultura verde”
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.
La volumetría contorsionada se envuelve mediante escamas de un mismo material y con mismo sistema constructivo –fachadas y cubierta-: chapas de gran formato (2,5mx1,5 m)de hoja-lata de aluminio reciclado lacado, de espesor mínimo. El sistema constructivo del recubrimiento se basa en un proceso de “optimización del material de recubrimiento” y por tanto en aprovechar la propia deformación de la fina lámina de chapa: se permite y fomenta dicha deformación para generar una imagen de “escamas hinchadas”, capaces de dotar de la escala adecuada a la composición de las piezas que conforman el volumen, a la vez que recuerdan que toda digestión genera hinchazón debido a los gases internos del proceso. La imagen de “retales” concentra también la intensidad en la iconografía deseada.
© José Manuel Cutillas . Pubblicata il 02 Settembre 2010.