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Ponferrada, Spain

La Montaña Mágica

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¿CÓMO SE CONSTRUYE UNA MONTAÑA?
Ante el reto arquitectónico de construir un invernadero, que aloje la reproducción de un Bosque Carbonífero a partir de especies naturales importadas y artificiales recreadas, la repuesta debe ser de máxima sencillez en la toma de decisiones, sin perder la representatividad que de un edificio público destinado a Museo se espera.
El contenido es en esta ocasión también el protagonista y la arquitectura no debe sino supeditarse al perfecto funcionamiento de este.
Del mismo modo, la exhuberancia formal del contenido exige un rigor extremo a la hora de formalizar un sistema arquitectónico, estructural e infraestructural, que lo contenga.
Por esta razón, la secuencia de decisiones tomadas a lo largo del proceso de proyecto, siempre han derivado hacia la contención, buscando dentro de la sencillez formal y constructiva aquellas soluciones que podrían aportar un extra de singularidad.
Así, el edificio del Bosque Carbonífero, se oculta parcialmente enterrado bajo una montaña, que sin embargo se destaca por la singularidad estructural de la cúpula.

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¿CUÁL ES LA POSICIÓN IDÓNEA PARA LA MONTAÑA?
Sin tener un emplazamiento estrictamente definido por las bases, la búsqueda de la correcta posición del tercer equipamiento del Museo Nacional de la Energía, se ha basado en una lectura cuidadosa del entorno inmediato y distante.
Así, la vinculación con los otros dos equipamientos se considera punto de partida esencial, y se valora el ámbito sugerido como idóneo para la creación de una nueva conexión peatonal. Esta conexión vinculará los dos edificios principales con el bosque de una manera directa, enlazando igualmente con el aparcamiento situado al noreste de la actuación, sobre el que se propone una ligera modificación de su urbanización.
El segundo criterio tiene que ver con su ubicación dentro del Parque de la Juventud, que se extiende hacia el suroeste del emplazamiento elegido. El extremo del parque se puntualiza con la aparición de la Montaña Mágica, que se consolida como lugar charnela entre el Parque Urbano y los accesos hacia las rutas vinculadas al Río Sil.
El tercer criterio estudia la topografía existente, y se aprovecha del desnivel existente entre la Avenida de Compostilla y el Parque para enterrar parcialmente y de manera natural parte de la montaña.

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¿CÓMO REDUCIR LA OCUPACIÓN OFRECIENDO MÁS SUPERFICIE AL PARQUE DE LA JUVENTUD?
La ocupación total del edificio, incluidas sus áreas bajo rasante y sobre rasante, es inferior a los 2000m2 sugeridos en las bases.
La consideración de la Montaña Mágica como parte del Parque de la Juventud, nos lleva a tomar decisiones en términos de relación con éste en dos aspectos.
Por una parte en el desarrollo en fases de los dos proyectos, Parque y Montaña, que al mismo tiempo dependen de distintas administraciones. Así, el ocupar el ángulo extremo al Este, y el establecer la nueva circulación peatonal de conexión entre los distintos edificios del Museo Nacional de la Energía, nos permite segregar la urbanización del entorno del Bosque Carbonífero sin necesidad de concluir la construcción del Parque para su funcionamiento.
Por otra parte, nos interesa la generosidad con la que un edificio de estas características debe presentarse al Parque.
Así, la montaña se construye como parte de la topografía del Parque, y ofrece prácticamente la mitad de su superficie de ocupación, como una superficie verde, transitable, una ladera al sur, un punto de vigía, un pedazo más de campo susceptible de utilizarse de manera espontánea sin interrumpir el correcto funcionamiento y la seguridad del Bosque.

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¿CUÁL ES EL SISTEMA DE ACCESOS PROPUESTO?
De la lectura del programa de necesidades se extrae la necesidad de generar dos accesos diferenciados para personal y público.
La ordenación del anillo interior de usos favorece igualmente la segregación de estos accesos para los que se ha buscado el punto óptimo de este perímetro.
Así, el acceso de público se produce desde el Parque, se ofrece a él, desde la nueva conexión peatonal que se establece como límite de la actuación.
El acceso es una gran abertura en la base de la montaña, a la que se accede como si de una cueva se tratara, relacionando el 100% de la superficie del vestíbulo con el exterior, convirtiendo este en una prolongación del tránsito exterior, permitiendo en clima benigno la apertura total del mismo.
El acceso para personal y mercancías, se sitúa en la cara posterior del edificio, vinculado a la Avenida de Compostilla.
De igual forma que el acceso de público, este se conforma como una apertura en la montaña, directamente vinculada con la calle de tráfico rodado y por tanto no generando interferencia entre el acceso de mercancías y el Parque. Un pequeño muelle de descarga conduce a las áreas de mantenimiento e instalaciones.

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¿CÓMO ES LA TOPOGRAFÍA DE LA MONTAÑA?
La Montaña Mágica se construye como un nuevo accidente geográfico en la topografía ligeramente pendiente del Parque de la Juventud.
Emerge en continuidad con la topografía existente, multiplicando la altitud de esa zona sin definir unos límites claros entre lo que es artificial y lo que es natural.
La topografía se modifica, como ha venido modificándose a lo largo de los 300 millones de años que separan el Bosque Carbonífero original de la musealización del mismo.
Esta es una de las apuestas del proyecto, singularizar en la representación de la montaña, la vinculación temporal que existe entre la actuación contemporánea y el origen de lo que contiene.

¿CÓMO SE CONSTRUYE LA TOPOGRAFÍA?
Según venimos narrando, la nueva topografía, la Montaña Mágica, es el todo bajo el que se integran los diversos programas del Bosque Carbonífero.
Así, entendiendo cuáles son esos programas, sus singularidades y necesidades, así como los requisitos técnicos de cada uno de ellos, pueden agruparse en dos grandes paquetes que matizan la construcción de la topografía y la dividen en dos segmentos visibles diferenciados.
Por una parte, el invernadero.
Este se asienta sobre la base del cráter que se abre en la Montaña de Tierra, y se eleva hasta ser cubierto por la Montaña de Aire.
La primera aloja las especies vegetales que le son propias, la caminería, cascada y laguna.
Y la segunda contiene el aire trabajado para sostener el nuevo ecosistema, así como todos los elementos de relación directa con el medio existente.
Por otra parte, los usos anejos al Museo.
Estos se ordenan bajo la montaña vegetada, en una franja continua de usos que rodean el gran vacío del invernadero.

¿ES EL VOLUMEN DEL BOSQUE DIÁFANO Y CONTÍNUO?
Se ha tomado la decisión de construir un volumen compacto y continuo, un volumen único concentrado, de forma asemejada a una esfera que, deformada por las condiciones de entorno tanto en eje como en altura hasta el volumen final, no pierde su condición principal: la diafanidad y la continuidad.
Dentro de este volumen continuo, se busca matizar esta continuidad a partir de la definición de los recorridos y las plantaciones, de la cascada y la laguna, que generan áreas de atracción específica de tal forma que, sin perder la vista sobre el todo, se pueden concentrar y generar pequeños lugares.
Del mismo modo, sin perder la continuidad y diafanidad, se ha buscado la consecución de diversos lugares de altura mediante la topografía de la cúpula, que se deforma hacia el sur con el objetivo de conseguir una superficie de protección solar, pero al tiempo de matizar la altura y la luz de cada una de las áreas.
Así, la máxima altura corresponde con el área cercana a la cascada y al acceso principal, de manera que pudieran ubicarse ahí las especies más exuberantes.
Y la máxima iluminación, concentrada sobre la laguna, se reparte hacia las áreas de menor altura.

¿CÓMO SE ORGANIZAN LOS USOS ANEJOS?
La secuencia de usos vinculados al invernadero, se organiza de manera lineal entorno a este, facilitando la continuidad y discontinuidad de los usos según su condición y relación con el invernadero.
Partiendo desde el vestíbulo principal, e iniciando un recorrido hacia la derecha, se llega a la sala “viaje al pasado”, que queda separada del vestíbulo por la zona de información y venta de tiques, y se cierra con una cabina de proyección y mantenimiento técnico.
A continuación el acceso al Invernadero y la sala “tras la cascada”, que igualmente se cierra en ambos extremos con un recinto de mantenimiento y la cueva de la escalopendra gigante, que se presentará así en la oscuridad.
Posteriormente se inicia una secuencia de espacios de terrario con su pasillo de mantenimiento, el área de instalaciones generales del edificio y almacenes, el acceso de mercancías y público y el área de mantenimiento y trabajo con las especies vegetales y animales.
Un núcleo de gran carga separa el área de trabajo del de descanso de personal y sus vestuarios.
Finalmente y tras los aseos públicos, se sitúa el aula taller, como salida del invernadero, que queda vinculada de nuevo con el vestíbulo y separada mediante el espacio de guardarropía.

¿CÓMO ES EL VESTÍBULO DE RECEPCIÓN?
El vestíbulo de recepción es el primer espacio bajo la montaña accesible para el público, un espacio intermedio en el que el Parque y el Bosque se encuentran.
El vestíbulo se constituye como un gran espacio capaz, indefinido en su uso a la espera de ser ocupado por los visitantes, que se encontrarán con un espacio cueva de gran altura bañado por luz cenital.
Amueblado de manera informal, es capaz de alojar temporalmente exposiciones o conferencias, venta de productos o lugares de descanso del visitante. Pero igualmente es capaz de formalizarse como lugar de encuentro, venta de billetes, explicaciones escolares, etc.
En la situación de salida, la configuración formal del espacio enmarca las vistas hacia el parque desde la oscuridad hacia la luz total del exterior.

¿CÓMO ES LA CIRCULACIÓN EN EL INTERIOR DEL BOSQUE?
Una vez descrito el anillo exterior de usos, así como su vinculación y desvinculación con el invernadero, podemos hacer la misma operación con el bucle continuo de circulación interior.
El cuerpo principal de la circulación lo constituye un anillo perimetral que discurre en ascenso y descenso, vinculando los diversos programas alojados en el anillo y las diversas áreas específicas alojadas en el interior del invernadero.
Este doble anillo en bucle presenta dos irregularidades:
Por una parte la pasarela volada en uno de los extremos del invernadero, donde el visitante podrá sumergirse en las copas de la fronda. Por otra parte el descenso y ascenso a la sala de carbonización en el extremo opuesto, desde la que se contempla el interior de la laguna con la máxima longitud posible.
El resto del bucle en su discurso elevado, alterna el paso por grandes instalaciones como la sala tras la cascada, con la visualización de los terrarios insertados en la pared lateral exterior. En su tránsito inferior, la circulación principal podría segregarse, si así se considerara necesario, en una colección de caminos menores que se internaran en la fronda.

¿POR QUÉ SUMERGIR EL EDIFICIO BAJO UNA MONTAÑA?
Después de todo el análisis efectuado hasta el momento acerca de la decisión de construir una montaña, sólo queda añadir dos aspectos técnicos que se desarrollarán con mayor profusión en posteriores fichas.
Por una parte la cuestión energética.
Enterrando la parte de edificio que tiene unos requerimientos estandar de tratamiento climático, podemos asegurar que el consumo energético destinado a este fin, podrá reducirse a prácticamente cero. No existe estructura subterránea que no sea capaz de autorregular su temperatura con una correcta ventilación y control de la humedad. Por eso, hacemos una montaña.
Por otra parte la cuestión estructural.
La construcción de una base fuerte nos permite generar una geometría cupular tensionada que difiere de las soluciones de arco en su ligereza, esbeltez y flexibilidad formal.
El fuerte anillo perimetral será el encargado de recoger y transmitir el estado tensional de la cúpula hacia el terreno mediante una geometría natural no forzada. Por eso, hacemos una montaña.

¿CÓMO SE CONSTRUYE LA MONTAÑA?
La consolidación estructural de la Montaña de Tierra pasa por ejecutar un sistema de hormigón armado y geometría variable.
Se ha hecho una doble previsión de desarrollo de ejecución en base a elementos in situ o elementos prefabricados.
En el primer caso, el continuo de hormigón armado se vincularía formalmente y de manera directa con la transmisión de cargas al terreno, formalizando la ladera de la montaña y el muro de separación entre interior e interior del Bosque, de la montaña. Constituyen ambos un sistema suficiente de rigidez y transmisión de la tensión generada por la cúpula.
En el segundo caso, se construirían dos elementos anulares de hormigón prefabricado en base a una geometría discretizada en segmentos de gran formato, con capacidad portante vertical. La solución de transmisión horizontal se vincularía a la generación de un anillo de coronación como cierre superior de ambos anillos.

¿QUÉ CÚPULA QUEREMOS?
Se ha analizado cuidadosamente aquellos modelos estructurales que permitirían la construcción de la cúpula que nos ocupa, analizando diversos parámetros para concluir en la cúpula propuesta.
Teniendo como punto de partida la necesidad de cubrir una gran luz, de 30×40 metros, de geometría irregular, con un elemento prácticamente transparente, se ha buscado una solución estructural capaz de añadir valor en su proceso constructivo.
Por una parte se han analizado las distintas soluciones morfológicas, concluyendo con la necesidad de construir una cúpula tendida que no destaque de manera excesiva sobre el entorno.
Por otra parte se ha analizado la ligereza, transparencia y dimensionado de los elementos estructurales, concluyendo con la voluntad de construir una nube ligera, casi inexistente, de estructura metálica.
Igualmente se han analizado las condiciones de borde y diafanidad, concluyendo con la necesidad de generar un elemento de gran continuidad espacial, que regule y de medida al espacio que cubre.

¿Y POR QUÉ LA QUEREMOS?
Hemos encontrado la solución estructural más ligera, adaptable a geometrías irregulares cóncavas, deformable en altura al trabajar en la proporción entre la longitud de elementos verticales y la longitud de cables, flexible para adoptar una morfología que responda a las condiciones solares. Una cúpula perfecta.
A partir de aquí, se superpone el trabajo de singularidad y especificidad con la decisión de solidificar los anillos.
Por una parte, construimos la singularidad desde la sobriedad, los elementos verticales sólidos parecen flotar sobre el Bosque Carbonífero de manera mágica.
Además, desde el exterior en posición de día, no tenemos la percepción de encontrarnos ante un elemento invernadero, sino que lo descubriremos por sorpresa al introducirnos en la montaña. En posición de noche, la luz del interior de la cúpula baña los elementos verticales profundizando en su condición topográfica. Las líneas de equialtitud de la cúpula se iluminan y se señalan.
Además, y como describiremos a continuación, la especificidad de cada uno de los anillos, los convierte en necesarios para el correcto funcionamiento energético del centro.

¿POR QUÉ LA MONTAÑA ES MÁGICA?
La montaña es mágica porque es inesperada, es inesperada en su forma y en su uso, es inesperada por su imagen exterior y por su aire interior.
La montaña es mágica porque es opaca y transparente, está construida de aire.
La montaña es mágica porque transporta a sus visitantes al pasado en un medio del futuro.
La montaña es mágica porque sus procesos son invisibles, pero existen y manipulan la relación entre interior y exterior, vinculando necesariamente ambas condiciones.
Y esta es la condición definitiva que la hace mágica, porque la magia es explicable desde la trastienda que la genera, es una manipulación de los sentidos con el fin de producir sorpresa.
La conceptualización del edificio de consumo casi nulo, pasa por construir esta magia donde sencillas decisiones unidas a pequeños dispositivos facilitan su consecución.

ANILLOS ESPECIALIZADOS
El principal elemento formal y formador de la cúpula, los anillos flotantes adquieren funciones imprescindibles para la organización energética del edificio.
En primer lugar su posición y dimensión se ajustan a la condición solar, formando un elemento casi vertical allí donde se requiere mayor protección.
Además, y dependiendo de su posición relativa dentro de la cúpula, así como de su vinculación con el sistema que sostiene, se les dota de una especificidad que permite abarcar multifunciones.
Los anillos superiores formarán parte del sistema de ventilación no forzada del edificio.
Los siguientes anillos tienen un carácter fotovoltaico, captan energía y la emiten en el propio anillo como iluminación interior general. Vienen después los anillos climáticos, que calientan el circuito de suelo radiante que transcurre por las pasarelas.
Y por último el anillo que calienta el circuito de ACS.
El conjunto de anillos forman un todo que consolida la cúpula, la razón principal del proyecto, como el elemento energético de referencia, la segunda razón del proyecto.

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